Educación
Enseñar a caminar bien con correa
Se acabaron los tirones: con constancia y sesiones cortas hacia un paseo relajado.
Los perros tiran de la correa porque tirar funciona: así llegan antes a su objetivo. El entrenamiento le da la vuelta justamente a esa lógica: con la correa floja hay avance, con la correa tensa se detiene. El principio es sencillo, pero exige constancia de todas las personas que pasean al perro.
El ejercicio básico: detente en cuanto la correa se tense y sigue caminando solo cuando vuelva a quedar floja. Recompensa con generosidad la posición a tu lado, con premios o elogios; tu perro debe aprender que estar cerca de ti merece la pena. Los cambios de dirección son un buen complemento: mantienen su atención en ti en lugar de en lo siguiente interesante al borde del camino.
Practica primero en un entorno con pocos estímulos —por el barrio o por un camino tranquilo— y aumenta la dificultad solo cuando allí funcione de forma fiable. Sesiones cortas y concentradas de unos cinco minutos funcionan mucho mejor que una lucha de poder de una hora. Después, el perro puede simplemente ser perro, con la correa floja o suelto.